Aguas de Antofagasta el “paquete chileno” que compró EPM.

Con la contingencia de Hidroituango desde finales de abril, EPM tendrá que reparar a un costo muy alto, todavía no definido, la presa y asumir los costos de oportunidad de no poder generar energía sino a partir de 2022, cuando lo iba a hacer a partir de diciembre de 2018.

La inversión hecha entre 10-12 billones de pesos estará cesante por 3-4 años. Por otro lado, encontrar la causa de la contingencia en ese enredo a propósito es como buscar un gato negro que no está en un cuarto oscuro.Debido a estas circunstancias, La Junta Directiva de EPM, para afrontar esta situación, decidió en junio pasado vender activos por 3-4 billones de pesos.

Entre estos activos chilenos la empresa Aguas de Antofagasta (ADASA) y el Parque Eólico Los Cururos. La pregunta es si EPM podrá recuperar el precio que pagó por la primera de estas empresas. Pago por ver dirán los apostadores.

Desde 2015, cuando EPM compró ADASA, llamada antes Empresa de Servicios Sanitarios de Antofagasta (Essan), al grupo chileno Luksic se ha especulado que EPM pagó un precio excesivo por ella.

Mientras Luksic, un grupo empresarial privado, compró al gobierno chileno la concesión a 33 años por 160 millones de dólares (mdd) y la vendió a EPM por 965 mdd, seis veces más, los 18 años restantes de la concesión hasta 2033.

¿En qué estado EPM compró a ADASA? El periodista chileno Cristian Reyes Herrera, director y fundador de El Diario de Antofagasta, afirma que (Aguas Antofagasta: Una papa caliente que nadie quiere sostener, agosto 1-2018):

Primero, para el Grupo Luksic “lo que parecía ser un buen negocio no lo fue tanto. (…) Preocupado por el estado de la red de agua potable, el Grupo Luksic vendió el año 2015 su concesión a la colombiana Empresa(s) Pública(s) de Medellín (EPM)”.

Segundo, que el 44% de las tuberías de Aguas de Antofagasta están hechas de asbesto cemento, un material que afecta los pulmones y otros órganos de los humanos, y que esta prohibido en chile desde 2001. Esta situación se dio a conocer por “la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SSIS), fechado el 23 de junio de 2011”.

En este sentido, el periodista concluye que el motivo de vender a ADASA por parte de EPM puede ser el Asbesto, debido a que tienen que “desligarse de una empresa que más allá de presentar utilidades, resultó ser una mala inversión (…) y que además podría verse involucrada en un gravísimo conflicto socioambiental teniendo que asumir responsabilidades y compensaciones por la eventual contaminación a la población de Antofagasta con el asbesto presente en sus cañerías”.

La banca de inversión chilena South Andes Capital que asesoró a EPM en la compra de ADASA, debió haber informado a EPM sobre esta situación, que era conocida desde 2011 por las autoridades sanitarias chilenas y por lo tanto era un información que el mercado debía tener en cuenta, sobre el deterioro de las redes del acueducto y del material en que están hechas. Los economistas no presumen ignorancia en los agentes del mercado sino plena información.

EPM justificó la compra de ADASA como una escuela para aprender sobre “la potabilización de agua de mar y en el suministro de agua en bloque para grandes clientes mineros e industriales, (…) campos en los que vemos inmensas oportunidades (…) a futuro no solo en Chile sino también en todos los países de América Latina donde tenemos presencia” (Comunicado de EPM: La filial chilena de aguas ADASA realizó al Grupo EPM pago de dividendos por $ 23 mil millones, dic 17-2015). Una escuela muy costosa para solo tres cortos años en Chile.

La explicación de cómo esta característica de ADASA influyó en el precio es esgrimida por un experto analista: “Aguas de Antofagasta tiene experiencia en desalar agua de mar, un atributo que EPM puede explotar”, (…) este es el atributo que convirtió a Aguas Antofagasta en un activo cuya valoración superó las expectativas”. (Grupo Luksic vende Aguas Antofagasta a colombiana EPM en US$ 965 millones, Nueva Minería, Revista Digital, 24 abril, 2015)

¿Gran negocio o paquete chileno? La respuesta es obvia. EPM compró un paquete chileno. Pagó en exceso. Por esta razón, la Contraloría General de Medellín abrió una investigación en diciembre de 2016, después de determinar que “el valor pagado por EPM en la adquisición de la chilena Aguas de Antofagasta (ADASA) tuvo un sobreprecio de al menos 30%, lo que es igual a $562.000 millones o 136.717 millones de pesos chilenos” (Igor Eduardo Torrico Silva, elmundo.com, EPM pagó sobreprecio de 30% por Aguas de Antofagasta: Contraloría, 6 de Diciembre de 2016).

Por otro lado, al contrario del optimismo de los directivos de EPM en Chile, la prensa chilena (Los números que EPM analizará para posible venta de sanitaria local, mercurioantofagasta.cl, junio 10-2018) señala que la rentabilidad en los últimos tres años no ha sido la mejor, y que ADASA en 2017 ganó 21.972 pesos chilenos, que a la tasa de cambio de diciembre 29, equivalen a 35.76 mdd, que sobre el total de los 965 mdd equivalen a una rentabilidad del 3.7% anual, sin descontar la inflación, y a un 6.2%, si tomamos en cuenta que EPM transfirió 400 mdd que ADASA tenía en caja, por un préstamo, a la matriz EPM. Un CDT rentabiliza más que ADASA, y eso que es un robo a los ahorradores si se descuenta la tasa de inflación.

En conclusión, el negocio de EPM en Chile resultó ser un paquete chileno, y EPM quiere salir del mismo como en una quema de precios poniendo la contingencia de Hidroituango como una sombrilla sobre la razón real de hacerlo.

Por lo tanto, lo mas probable es que el precio de venta de EPM no alcance ni a ser la mitad de lo que pagó por ella. Si es que la vende. Un hueso puro y simple. Da indignación, coraje dicen los mexicanos.

Tomado de: EPM compró un “paquete chileno” Publicado por: m.lasillavacia.com

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