Operación Dragón: Asesinarlos, duélale a quien le duela.

Desde el Estado colombiano se coordinan y ejecutan los planes para asesinar líderes sociales, defensores de derechos humanos, dirigentes políticos y sindicalistas, así queda demostrado, una vez más, con la condena a tres militares (r) que participaron en la ‘Operación Dragón’, que habría sido contratada por quien en la época fuese la directora de la Superintendencia Nacional de Registros Públicos, Eva María Uribe (actualmente directora del Instituto Agustín Codazzi del gobierno de Iván Duque), como lo ha denunciado desde hace varios años el senador Alexánder López, quien era uno de los objetivos de dicha operación.

Ahora, con el esclarecimiento paulatino de este ataque a la vida, nos preguntamos, ¿qué hará el presidente al saber que una de sus funcionarias está implicada como cabeza de esta operación?
Al parecer, nuevamente, los hechos políticos ocurridos en Venezuela son la cortina de humo perfecta para tapar lo que sucede en nuestro país, de allí que tan minuciosa y grave operación sea una noticia de segunda plana.

La gran pregunta del millón es, ¿quién dio la orden de la ejecución de tan horroroso plan? Pues, como dice aquella frase de cajón “todos los caminos conducen a Roma” y todo apunta a los altos mandos gubernamentales que manejaban el país para la época, militares contratados por una funcionaria pública, que al parecer, no tenía motivos para querer asesinar a estas personas… blanco es, la gallina lo pone y detrás de un títere se esconde.

Aunque la justicia llegó, es casi una utopía esperar que se esclarezcan las autorías intelectuales de esta acción militar, por ello, lo adecuado es que este hecho sea llevado a instancias y organismos internacionales que otorguen una confiabilidad mayor a la que nos ofrecen las instituciones en nuestro país, manejado por quienes estaban en el poder al momento de iniciar este meticuloso y sanguinario plan que, gracias al arrepentimiento de uno de sus ejecutores, se vino abajo salvando vidas luchadoras e inocentes.

Lo más probable es que mediante estas mismas tácticas, al mejor estilo de las dictaduras, hayan sido asesinados cientos de líderes en todo el país, ¿a quiénes les sirve silenciar a quienes luchan? La respuesta es lógica y sencilla, al Estado por ir en contra de sus políticas, a los terratenientes que despojan las tierras, a las mineras a quienes no dejan expropiar nuestros recursos; todos ellos son el efecto de las políticas de guerra que han abundado y que nunca han servido a la sociedad, pues han dejado más muertos que oportunidades.

Por último y, no menos importante, (aunque ellos tan solo son los peones, el rey sigue jugando desde el Ubérrimo), los militares implicados son Alfonso Abonando Mikan, Marco Fidel Rivera y Julián Villate Leal, quienes pretendían acabar con la vida de López Maya, Berenice Celeita, entre otros dirigentes nacionales.

Sean ustedes bienvenidos, de nuevo, esta es la Seguridad Democrática 2.0.

Por laorejaroja.com

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