Este tipo de pena había caído en desuso por inhumana, pero en el último tiempo parece resurgir. “Cuando la mano se acostumbra a robar, hay que cortarla”, justificó un fiscal.

Preocupación existe entre diversas organizaciones de derechos humanos tras conocerse que siete personas acusadas de robo han sido condenadas en Irán a sufrir la amputación de una mano.

Seis de las sentencias ya fueron confirmadas por el Tribunal Supremo y pueden ser ejecutadas en cualquier momento. Todos los casos se han dado en la ciudad de Urmía, noroeste del país (cerca de la frontera con Turquía e Irak), y los activistas sospechan que se está recuperando un castigo que si bien figura en la legislación iraní, se había dejado de aplicar por ser inhumano y generar críticas en la población.

El último caso se dio a conocer hace solo unas semanas, informó Kurdistan Human Rights Network (KHRN), la organización que ha seguido las sentencias. En esa fecha trascendió que un hombre de 32 años había sido condenado a sufrir la amputación de cuatro dedos de la mano derecha. La jurisprudencia islámica consigna la amputación, pero depende de cada juez su aplicación.

El diario español El País asegura que las sentencias dictadas hasta ahora ordenan que se corten completamente cuatro dedos de la mano derecha, dejando solo el pulgar. Este castigo, según la ley islámica o sharía, se debe aplicar solamente cuando se han cometido delitos graves. En caso de reincidencia, debe amputarse el pie izquierdo.

Aunque en desuso, estas penas no constituyen una excepción. Los mismos activistas consignan más de 200 casos en los últimos diez años. En 2010, por ejemplo, cinco presuntos ladrones, acusados de haber cometidos «robos importantes”, fueron condenados a perder una mano.

El fiscal Akbar Biglari dijo en la oportunidad que «para cortar la mano a un ladrón éste debe ser un adulto que ha cometido el robo de forma consciente y voluntaria, y haber cometido el delito más de 100 veces”. Agregó que «cuando la mano se acostumbra a robar, hay que cortarla”.

Biglari tuvo la deferencia de recordar que la condena no había sido aplicada en público, para evitar que la comunidad internacional usara esta violación a los derechos humanos para acusar a Irán de violar los derechos humanos. Precisamente ha sido la presión internacional la que ha generado un descenso en la aplicación de estas amputaciones o la lapidación, usuales en los primeros años de la Revolución Islámica. Por eso los activistas kurdos afirman que solo haciendo presión se podrá evitar que estos castigos resurjan en Irán.

Publicado en: (El País, El Mundo, KHRN)

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