Joven mujer se tatuó el nombre del alcalde, el mismo que hoy no le contesta el teléfono.

La maldición de los tatuajes demuestran que nada es para siempre: pasa en el amor y también en la política.

Cuando marcamos nuestra piel con imagen o nombre de otra persona, soñamos con que ese amistad va a ser para toda la vida, pero no siempre es así y cuando se termina; nos llevamos su recuerdo gravado en la piel para toda la vida.

De acuerdo con algunas antiguas creencias, hacerte tatuajes trae una terrible maldición, pues es como desafiar al destino al que nadie le puede desviar la realidad. Algunas personas se tatúan al que creen que será el amor de la vida, pero cuando pasan del amor al odio; ya no lo quieren tener dibujado en la piel.

También lo hacen con artistas y futbolistas, pero cuando descubren que por alguna u otra razón; no son ejemplo para una sociedad.

Eso puede ser lo que hoy siente una mujer habitante del municipio de Puerto Boyacá, que se tatuó el nombre del alcalde, el mismo que no le contesta el teléfono. Es evidente que debe sentir frustración, porque fue a quien eligió para hacerle su trabajo en campaña.

Hoy le hace desplante, cuando ella busca pedir ayuda por la salud de su madre, sabiendo que el alcalde de alguna manera tiene la influencia y la posibilidad de ser más escuchado y agilizar los tramites para el tratamiento de su ser querido.

La denuncia en este enlace: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1614629388874801&id=100009832654062

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