Una confusión en la entrega de cuerpos por parte de Medicina Legal provocó indignación y dolor en la familia de Edwin Peralta, víctima de homicidio en zona rural de San Pelayo.

Carrillo, Córdoba. — Lo que debía ser una despedida cargada de respeto y amor, terminó convirtiéndose en una escena desconcertante para los familiares de Edwin Evaristo Peralta Hernández, un hombre asesinado a bala en la vereda La Majagua, en San Pelayo. La familia descubrió, tras el velorio y antes del entierro, que el cuerpo que habían recibido no correspondía al de su ser querido.
Según relataron los allegados, tras cumplir con los trámites legales, se dirigieron a la sede de Medicina Legal en Montería para reclamar el cuerpo. Este les fue entregado completamente embalado, bajo la instrucción de no abrir la bolsa debido al avanzado estado de descomposición. Confiando en el protocolo, trasladaron el cadáver al corregimiento de Carrillo, donde lo velaron entre oraciones y lágrimas.
El sepelio fue preparado y todo estaba dispuesto para darle el último adiós. Sin embargo, pocas horas después, funcionarios de Medicina Legal llegaron al lugar con otro cadáver: el verdadero cuerpo de Edwin. Fue entonces cuando se confirmó la grave equivocación: el primer cuerpo entregado pertenecía a una persona fallecida por ahogamiento, no al joven asesinado.
La situación se tornó aún más indignante cuando técnicos desenterraron el cuerpo erróneo, lo retiraron del ataúd y lo devolvieron a Medicina Legal. En contraste, el cuerpo de Edwin fue dejado en el cementerio envuelto en una bolsa y sin ataúd, mientras el féretro que contenía el cadáver equivocado fue abandonado en los pastizales cercanos.
“Esto no puede quedar impune. No es un simple error, es una falta grave contra la dignidad de nuestros muertos y contra el dolor de una familia”, declaró entre sollozos un familiar afectado.
La familia Peralta exige explicaciones, sanciones para los responsables y garantías de no repetición. La comunidad de Carrillo también ha manifestado su rechazo, exigiendo respeto y humanidad en los procesos forenses.
Este lamentable suceso pone en entredicho los protocolos de identificación y entrega de cuerpos por parte de Medicina Legal, y revive la discusión sobre el trato digno que deben recibir tanto los fallecidos como sus seres queridos.
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